Archive for January, 2011

January 30th, 2011

My party

Hace un par de semanas hice esta foto y la envié a la redacción de una revista on-line con intención de que la publicasen. Llegué tarde. Pero como éste es mi blog, aquí es bienvenida. It’s my party, and I’ll cry if I want to.

© Juande Jiménez

A couple of weeks ago I took this picture and sent it to an on-line magazine for publication. Unfortunately, it was late. But, this being my own blog, it is more than welcome here. It’s my party, and I’ll cry if I want to.

January 27th, 2011

Jim Marshall

Jim Marshall es un rockero. No sé si el hombre hacía música, pero dedicó su vida a ir de concierto en concierto y de camerino en camerino para sacar algunas de las mejores fotos de músicos que existen. Yo no le conocía, hasta que el año pasado me enteré de que había muerto. Puntualizo: no le conocía a él, aunque sí a muchas de sus fotos, que son ya símbolos del mundo del rock. Las más famosas son quizá las de Hendrix en Monterrey (quemando su stratocaster), las del último concierto de los Beatles, su serie del festival de Woodstock, algunas de Janis Joplin, y un larguísimo etcétera. También inmortalizó a grandes leyendas del jazz en los 50 (Coltrane, Miles, Ray Charles,…) El asunto es que en parte admiración y en parte curiosidad me llevaron a comprar el libro Jim Marshal: Proof. Se trata de una joya en la que aparecen varias decenas de sus fotos (famosas y no tanto) acompañadas de  la hoja de contactos original con las marcas que Marshall hacía en ellas para dar instrucciones al laboratorio. El valor que tiene esto para entender las mecánicas del fotógrafo es incalculable. Es muy impresionante ver cómo trabajaba, haciendo veinte veces prácticamente la misma foto (con carretes de 36), como si la imagen ya estuviera compuesta en su cabeza antes incluso de disparar. De cada rollo elige una foto, a pesar de que en muchos de los contactos hay diez que son excelentes.

En el rock ‘n roll siempre se han admirado los instrumentos usados, rayados, sucios y maltratados, llenos de cicatrices producidas en cien escenarios. Pues bien, Marshall iba siempre con tres Leicas M4 colgadas del cuello y ÉSTA es una de ellas. Eso es rock ‘n roll.

Jim Marshall is a rocker. I do not know if he played music, but he devoted his life to going  from concert to concert, getting backstage access to take some of the best photos of musicians ever. I did not know him until last year, when I found out he had passed away. To be more precise, I did not know him, although I knew many of his photos, which are now symbols of the history of rock music. The most famous are probably those of Hendrix at Monterey festival (setting his Stratocaster on fire), the Beatles’ last concert, his series at the Woodstock festival, Janis Joplin, etc. He also pictured many jazz legends in the 50s (Coltrane, Miles, Ray Charles ,…) Partially out of curiosity, partially out of admiration, I decided to buy Jim Marshall: Proof. This book is a gem that contains a collection of dozens of his pictures (famous and not so) accompanied by the original proof sheet with Marshall’s handwritten instructions for the laboratory on them. The value of this for understanding the mechanics of the photographer’s mind is incalculable. It is very impressive to see how he worked, taking 20 frames of almost the same photo (in rolls of 36), as if the image was already composed in his head even before shooting. Out of each roll, he singles out one image, even though on many of the proof sheets there are at least ten excellent ones.

In rock ‘n roll we have always admired instruments which have been scratched, used and abused, instruments that are full of scars made on a hundred stages. Well, Marshall used to carry three Leicas M4 hanging from his neck. THIS is one of them. That is rock ‘n roll.

January 23rd, 2011

Willis Drummond

El fin de semana pasado fui a ver -y a fotografiar- a Willis Drummond en concierto. Para mí, estos chicos representan el mejor directo de hard rock/punk que se puede ver hoy en día en Euskadi. Creo que son de Iparralde (la parte francesa del País Vasco), aunque no sé exactamente de dónde. Les vi por primera vez hace algo más de un año y, desde entonces, me prometí a mí mismo asistir a sus conciertos cada vez que tocaran aquí. Por sistema. Es difícil ver bandas cercanas que den directos de esta intensidad y calidad. Si os gusta el rock (más bien duro), en serio, no os los perdáis si tenéis la oportunidad.



Last weekend I went to see – and photograph – a concert by Willis Drummond. In my opinion these guys put together the best hard rock/punk show in the Basque Country today. I think they come from somewhere in Iparralde (the French side of the Basque country), not sure where exactly. I first saw them just over a year ago and, ever since then, I promised myself not to miss any of their gigs in town. Not a single one. It is rare to see concerts of this intensity and quality. If you are into rock (rather hard), seriously, do not miss them if you have the chance.

January 19th, 2011

Pierluigi Riccio

Se dice por ahí -que no se diga que lo he dicho yo- que en los últimos diez años, mucha de la fotografía pseudo-documental contemporánea se ha homogeneizado; todo adquiere un aire neutro, quizá algo vacío, de simbolismos muy poco evidentes al principio pero que ya empiezan a hacerse familiares (o lo son). En parte, todo esto da qué pensar. ¿Realmente nos gustan estas fotos o, sencillamente, están de moda y no son difíciles de emular? (En esta línea, recomiendo la lectura de este artículo, que analiza y pone de manifiesto así el asunto que nos ocupa). Pues bien, a mí estas fotos me gustan y, como en todo, se pueden hacer bien, mal o fatal. Sería una barbaridad insultar al rock de los 70 basándose en el hecho de que mucha gente lo imita indiscriminadamente. No hay más que ir a un concierto de Hellacopters, de Clutch o de mil otras bandas para callar muchas bocas. Y en todo esto me ha hecho pensar la obra de Pierluigi Riccio. No sé si será un fotógrafo profesional o famoso, pero lo hace muy bien. Casi todas sus imágenes están llenas de misterio y, muchas, tienen un punto de tensión no resuelta que me atrevo a calificar de sexual. Se pueden hacer cien fotos modernas y cool, pero hacer una que sea buena es otra cosa. Atención a la serie Paradise Lost.

© Pierluigi Riccio

Some people say – not me, of course – that in the last ten years much of the contemporary pseudo-documentary photography has been homogenized; everything becomes neutral, perhaps a little empty, and full of not-so-obvious symbolisms that, by now, have become quite familiar. This makes you wonder: do we actually like these photos or are they just in fashion and very easy to emulate? (On this subject, I recommend reading this article, which discusses and illustrates the matter here). Well, I do like these pictures and, like everything  else, anything can be done well, badly or awfully. It would be very stupid to criticise 70s rock by saying that many people imitate it. Just go to a concert by Hellacopters, Clutch or a thousand other great bands to understand. And Pierluigi Riccio has made me think about all this. I do not know if he is a professional or even a famous photographer, but he does the job very well. Almost all his pictures are full of mystery and, many have an unresolved tension that I would even describe as sexual. You can take a hundred modern, cool photos, but taking one that is good is another matter. Have a look at the Paradise Lost series.

January 15th, 2011

El hombre quieto

Durante mis vacaciones de navidad en el sur, acompañé a mi madre -quien regenta un pequeño negocio- a un polígono industrial del extrarradio donde se concentran cientos de almacenes chinos. Mientras ella hacía sus compras, yo la esperaba en el asiento trasero del coche. En una de las ocasiones, llamó mi ateción la figura de un señor. Al principio pensé que quizá, como yo, esperaba a alguien, pero al cabo de un par de minutos me extrañó su actitud: el hombre estaba completamente inmóvil. Salí del coche y caminé detrás de él. Otras personas entraban y salían del almacén mientras él se mantenía estático frente a la puerta. Sin alcanzar a ver su rostro, regresé al coche y continué observándole. Mi madre volvió al cabo de varios minutos y, justo antes de marcharnos, tomé esta fotografía. Mientras nos alejábamos vi cómo la figura permanecía quieta en la distancia.

© Juande Jiménez

The man who stood still - One day, during my Christmas holidays in the south, I accompanied my mother – who runs a small local shop – to an industrial area in the outskirts where there are hundreds of Chinese stores. While she went shopping, I waited in the back of our car. At one point, the figure of a man caught my eye. At first I thought he was, like me, waiting for someone, but after a couple of minutes his attitude made me think: the man was completely motionless. I got out and walked behind him. Other people were coming in and out of the store while he stood still outside the front door. Without seeing his face, I got back in the car and continued watching him. My mother came out after several minutes and, just before we left, I took this picture. As we drove away, I saw the figure disappear in the distance.

January 11th, 2011

Alexander Gronsky

Alexander Gronsky es un joven fotógrafo procedente de Estonia. El chico no ha perdido el tiempo, cosechando premios y menciones en prestigiosos concursos como el Linhof Young Photographer, la beca Ian Parry, etc. El año pasado ganó el Foam Paul Huf Award y, desde entonces, se habla mucho de él. En mi opinión, no faltan razones para ello. Por cierto, leí hace poco en algún lugar de internet que las fotos bonitas hacen daño a los fotógrafos. Se usaba esta asertación -arriesgada- para respaldar así a las fotos “no bellas” que están cargadas de mensaje o que sustentan un discurso significativo; no puedo estar más de acuerdo con esto. Sin embargo, creo que decir que las belleza es de por sí un peligro está fuera de lugar. Sirva de ejemplo la obra de Gronsky. Personalmente, me quedo con su serie The edge, tomada en las afueras de Moscú.

© Alexander Gronsky

Alexander Gronsky is a young photographer from Estonia. He has wasted no time, winning prizes in prestigious competitions such as the Linhof Young Photographer award, the Ian Parry Scholarship, etc. Last year he won the Foam Paul Huf Award and ever since then, a lot of good things have been said about him. In my opinion, there are many reasons for it. By the way, recently I read somewhere on the internet that “beautiful pictures hurt photography a lot”. This – risky – statement was used to defend not-beautiful pictures that are full of message or supported by a meaningful discourse. I cannot agree more with this. However, saying that beauty is a danger in itself is completely out of place. Gronsky’s work would be a good example of it. Personally, I love the series called The Edge, made on the outskirts of Moscow.

January 7th, 2011


Uno de mis -acertadísimos- regalos de reyes de este año ha sido el libro Pictures from the surface of the earth, del cineasta, fotógrafo, escritor (etc.) alemán Wim Wenders. La mayoría le conocemos por sus películas y, aunque ya había visto algunas de sus fotografías, no había tenido nunca la oportunidad de disfrutar una de sus colecciones al completo. El libro recoge reproducciones de 54 placas de gran formato, en su mayoría panorámicas, tomadas entre los 80 y el año 2001 en EEU, Japón, Australia, Israel, Cuba y Alemania. Sería fácil decir que, para quien haya visto alguna película de este señor y esté familiarizado con su estética, las fotos no son una sorpresa, pero yo afirmaría todo lo contrario: las imágenes son tan contemplativas, tan respetuosas, que cuesta creer que están hechas por alguien que hace cine, un medio que adoro pero que considero muy intrusivo desde el punto de vista creativo. También debo destacar la coherencia de las formas y los contenidos; nada es en absoluto casual (consecuencia en parte de disparar con una cámara del tamaño de una caja de zapatos puesta sobre un trípode, estoy seguro). Para ensalzar aún más la majestuosidad de las imágenes, las proporciones de las impresiones que se exponen superan a veces los 4 metros de longitud. Toma ya. Desde luego, ir a una exposición de estas fotos debe de ser una experiencia absolutamente impresionante.

Por cierto, si os gusta Wender, no dejéis de ver En el curso del tiempo (Im Lauf der Zeit) y El amigo americano (Der amerikanische Freund).

Muchas gracias a Jo y Mat por un estupendo regalo.

One of my most wisely chosen Christmas gifts of this year has been the book Pictures from the surface of the earth by the German filmmaker, photographer, writer (etc.) Wim Wenders. Most of us know him because of his films and, although I had seen some of his photographs, I had never had the opportunity to enjoy one of his photography collections in its entirety . The book includes reproductions of 54 large-format plates, mostly panoramas, taken between the 80’s and 2001 in EEU, Japan, Australia, Israel, Cuba and Germany. It would be easy to say that, for those familiar with his cinema work and unique aesthetics, the photos are not a surprise, but I would argue the opposite: the images are so contemplative, so respectful, that it is hard to believe that they have been taken by someone who makes films (a form of expression that I love but which I consider to be very intrusive from the creative point of view). I must also emphasize the coherence of form and content; absolutely nothing is casual (in my opinion, partially as a result of shooting with a camera the size of a shoe box and placed on a heavy tripod). To further accent the majesty of the images, the size of the prints at the exhibitions sometimes exceeds 4 meters in length. There you go… Of course, going to one of these exhibitions must be an absolutely awesome experience.

By the way, if you like Wenders, do not miss Kings of the road (Im Lauf der Zeit) and The american friend (Der amerikanische Freund).

Thank you, Jo and Mat, for a great present.

January 3rd, 2011

136 coches consecutivos

Desde siempre me han fascinado las repeticiones. Cualquier acción pierde todo sentido cuando se repite persistentemente; si, además, la repetición está desprovista de propósito, ya apenas queda nada de la acción en sí. Esto tiene infinitas aplicaciones.

© Juande Jiménez

136 consecutive cars - I have always been fascinated by repetition. Any action loses all meaning when repeated persistently. If, in addition, the repetition has no specific purpose, then there is hardly anything left of the original action. This has endless applications