Archive for May, 2012

May 28th, 2012

La matanza

Hace unos días, escarbando en una caja de lata que encontré en casa de un familiar, me topé con dos tiras de negativos de blanco y negro —NegraPan 21, que creo no se produce desde hace treinta años—. Estaban en el fondo, bajo un kilo de fotos que se remontaban hasta yo diría que los 60. Las miré al trasluz, pero solo vi siluetas y arañazos. Me las eché al bolsillo. Al llegar a casa los escaneé sin demasiada esperanza; cuando vi las imágenes me quedé pegado a la silla. En una escena que podría estar extraída de un documental de Buñuel, aparecían personajes conocidos, ahora ancianos o fallecidos, en el ecuador de sus vidas. De repente, la presencia de los trozos de negativo sobre mi escritorio me pareció algo incomprensible. Imaginé a algún amigo de la familia abriendo una vieja cámara sobre el mostrador de la tienda de fotografía y entregando el carrete. Le imaginé luego mirando las copias sentado a la mesa en una casa en mitad de la campiña cordobesa. Ahora, los negativos acababan de salir del escáner y estaban allí, en mi mesa, esperando pacientes a que quizá, dentro de otros treinta años, alguien los volviese a encontrar en algún álbum o entre las páginas de un libro viejo. Los puse otra vez frente a la luz y descubrí que, en el extremo de una de las tiras, un negativo expuesto dos veces por error no había sido detectado por el escáner. Lo metí de nuevo en la máquina y el contenido apareció en el monitor. La colección de imágenes, que hasta ese momento parecían pertenecientes a un tiempo ajeno por completo, se transformó cuando me vi a mí mismo a lomos de un perro en medio de aquella realidad extraña. Ese negativo y yo habíamos compartido un instante juntos más de treinta años atrás y ahora, por segunda vez, volvíamos a encontrarnos. Éramos, sin saberlo, viejos conocidos.

A few days ago, while looking through a box full of old photos I found at a relative’s house, I came across two strips of black and white film – NegraPan 21, which I think was discontinued about thirty years ago. They were at the bottom of the tin, under a kilo of photos which went all the way back to the sixties. I looked at them against the light, but I only saw silhouettes and scratches. I put them in my pocket. When I got home I scanned them without much hope but, when I saw the pictures, I was amazed. In a scene that could have been taken from a documentary by Buñuel, you could see familiar characters, now elderly or deceased, in the middle of their lives. Suddenly, the presence of those negatives on my desk felt incomprehensible. I imagined a family friend opening an old camera on the counter of the local camera store. I pictured him looking at the prints at the table in a little house in the middle of the Andalusian fields. Now, the negatives had just come out of my scanner and were right there, on my table, waiting patiently to be put away and maybe found again in another thirty years’ time, at the back of a family album or between the pages of an old book. I looked at the negatives again against the light and discovered that, at the end of one of the strips, a double-exposed negative had not been detected by the scanner. I put the strip back into the machine and, in a few minutes, its content appeared on the monitor. That collection of images, which until then seemed to belong to a completely alien time, were transformed when I saw myself riding on a dog’s back in the middle of that strange reality. That negative and I had already shared one second of our time more than thirty years ago, and now, again, we found ourselves in each other’s presence. We were, unknowingly, old acquaintances.

 

May 4th, 2012

Eef

Después de una amarga discusión, camino hacia la playa. El viento silba mientras observo cómo la tormenta avanza sobre la costa. Es como estar dentro de esta canción.

 |IR A GALERÍA…|

|GO TO GALLERY…|

After a bitter argument, I walk down to the beach. The wind whistles while I watch the storm creep onto the shore. I feel like I am inside this song.