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April 17th, 2011

Wim Wenders digital

Mientras leía una entrevista con Wim Wenders (del que ya se ha hablado aquí) publicada en el Telegraph Magazine, me topé con un párrafo en el que el cineasta y fotógrafo da su opinión sobre la fotografía digital. Muchos de nosotros estamos aún enfrentados a la transformación del medio, y encontramos complicado y, en cierto modo, artificial, apoyarnos demasiado en los procesos digitales. Escuchar el punto de vista de unos de los artistas visuales más respetados de las últimas generaciones resulta, al menos, interesante. He aquí un extracto de la entrevista:

 

«Wenders es un purista, y se muestra apasionado en su denuncia de la fotografía digital, en particular con los procesos actuales de manipulación y montaje.

“Una fotografía ya no es una fotografía”, dice encogiéndose de hombros, “son tres o cuatro fotografías unidas. No quiero ser demasiado duro, pero es algo diferente, no creo que sea fotografía”.

Se trata de un tema que aborda de manera directa en su última película, Palermo Shooting (2008). El personaje principal, Finn, es un egocéntrico fotógrafo de moda alemán que, en un accidente casi mortal, ve a la muerte, encarnada en la forma sombría de Dennis Hopper. Impactado, y en un intento por escapar su frenética y artificial existencia, huye a Palermo donde finalmente se enfrenta cara a cara con la muerte. El personaje de la muerte parece estar también en contra de la fotografía digital, y prefiere los sistemas tradicionales en los que el negativo fotográfico se transforma en la imagen positiva. La muerte en sí es, según afirma Hopper, “el negativo de la vida”.

“En el mundo digital no hay necesidad de fiarse de lo que ves; es una invitación abierta a la manipulación” le dice la muerte a Finn en la película. “Se pierde la… Esencia.” »

 

Mantengamos ese último párrafo en mente. Al igual que muchos fotógrafos de la vieja escuela hoy en día, uso principalmente película, aunque a veces también un equipo digital. Por razones que no soy capaz de explicar, tengo más respeto por mis imágenes analógicas que por las digitales, en especial en lo que al postprocesado se refiere. No me atrevería a modificar demasiado uno de mis negativos, me da la impresión de estar profanando algo. Esto, sin embargo, no me ocurre con las imágenes digitales. Como dice Wenders, éstas resultan más volátiles o temporales, quizá menos reales. Por supuesto, esa sensación no se experimenta como observador, pero afecta radicalmente al proceso creativo. Para algunos de nosotros, la película es todavía algo vivo que merece especial cuidado, atención y respeto. ¿Se nos pasará algún día?

© Melle van Essen

I was reading an interview with filmmaker and photographer Wim Wenders (whom I have already talked about here) published in the Telegraph Magazine when I found a little paragraph about his opinion on digital photography. Many of us still struggle to adapt to the transformation, and find it difficult and kind of fake to rely on digital processes. Listening to one of the most respected visual artists of the last generations can be enlightening to say the least. Here is an extract from that interview:

 

«Wenders is a purist. He is vehement in his denunciation of digital photography, and particularly the modern processes of digital manipulation and montage.

‘One picture is no longer one picture’, he says with a shrug. ‘It’s three or four pictures put together. I don’t want to bash it, it’s a different thing, but I don’t think it’s photography’.

This is a subject that his last feature film, Palermo Shooting (2008), addressed head-on. The central character, Finn, is a self-regarding German fashion photographer who, in a near fatal car accident, glimpses Death, in the shadowy form of Dennis Hopper. Shaken, in a bid to escape his frenetic and artificial life, he flees to Palermo, where he and Death are finally brought face to face. Death too, it seems, is against digital photography, favoring the more traditional processes by which the photographic negative is transformed into a positive image – Death himself, as Hopper points out, being ‘the negative of life’.

‘With digital there is no need to trust what’s there. It’s an open invitation to manipulation,’ Death tells Finn. ‘You lose the… essence.’»

 

Keep that last paragraph in mind. Like a lot of old-school photographers today, I shoot mostly film, and sometimes digital. For reasons that I cannot explain, I respect my analog images much more than the digital ones, especially when it comes to post-processing. I would not dare modify one of my negatives heavily, it feels like a profanity to me. That does not occur with digital images, though. As Wenders says, they are volatile items, more transitory and unreal. Of course, as viewers we cannot experience that, but it affects the creative process radically. For some of us, film is still more of a living creature that deserves special care, attention and respect. Will that feeling ever disappear?

January 7th, 2011

Wenders

Uno de mis -acertadísimos- regalos de reyes de este año ha sido el libro Pictures from the surface of the earth, del cineasta, fotógrafo, escritor (etc.) alemán Wim Wenders. La mayoría le conocemos por sus películas y, aunque ya había visto algunas de sus fotografías, no había tenido nunca la oportunidad de disfrutar una de sus colecciones al completo. El libro recoge reproducciones de 54 placas de gran formato, en su mayoría panorámicas, tomadas entre los 80 y el año 2001 en EEU, Japón, Australia, Israel, Cuba y Alemania. Sería fácil decir que, para quien haya visto alguna película de este señor y esté familiarizado con su estética, las fotos no son una sorpresa, pero yo afirmaría todo lo contrario: las imágenes son tan contemplativas, tan respetuosas, que cuesta creer que están hechas por alguien que hace cine, un medio que adoro pero que considero muy intrusivo desde el punto de vista creativo. También debo destacar la coherencia de las formas y los contenidos; nada es en absoluto casual (consecuencia en parte de disparar con una cámara del tamaño de una caja de zapatos puesta sobre un trípode, estoy seguro). Para ensalzar aún más la majestuosidad de las imágenes, las proporciones de las impresiones que se exponen superan a veces los 4 metros de longitud. Toma ya. Desde luego, ir a una exposición de estas fotos debe de ser una experiencia absolutamente impresionante.

Por cierto, si os gusta Wender, no dejéis de ver En el curso del tiempo (Im Lauf der Zeit) y El amigo americano (Der amerikanische Freund).

Muchas gracias a Jo y Mat por un estupendo regalo.

One of my most wisely chosen Christmas gifts of this year has been the book Pictures from the surface of the earth by the German filmmaker, photographer, writer (etc.) Wim Wenders. Most of us know him because of his films and, although I had seen some of his photographs, I had never had the opportunity to enjoy one of his photography collections in its entirety . The book includes reproductions of 54 large-format plates, mostly panoramas, taken between the 80’s and 2001 in EEU, Japan, Australia, Israel, Cuba and Germany. It would be easy to say that, for those familiar with his cinema work and unique aesthetics, the photos are not a surprise, but I would argue the opposite: the images are so contemplative, so respectful, that it is hard to believe that they have been taken by someone who makes films (a form of expression that I love but which I consider to be very intrusive from the creative point of view). I must also emphasize the coherence of form and content; absolutely nothing is casual (in my opinion, partially as a result of shooting with a camera the size of a shoe box and placed on a heavy tripod). To further accent the majesty of the images, the size of the prints at the exhibitions sometimes exceeds 4 meters in length. There you go… Of course, going to one of these exhibitions must be an absolutely awesome experience.

By the way, if you like Wenders, do not miss Kings of the road (Im Lauf der Zeit) and The american friend (Der amerikanische Freund).

Thank you, Jo and Mat, for a great present.